Los Pech y la Arqueología en la Moskitia

por Chris Begley:

Cada ciertos años un nuevo grupo de exploradores “descubre” un sitio arqueológico fabuloso en la selva tropical hondureña. Esto es elogiado en la prensa como un enorme descubrimiento, quizás sea la mítica ciudad perdida en la selva tropical hondureña, quizás aún una civilización perdida.

El problema es que esta no es una civilización perdida, o siquiera una mítica ciudad perdida. Sé esto porque he estado estudiando esta área por varios años. Otros arqueólogos y arqueólogas han trabajado allí antes que mí. Hay personas que viven cerca y viajan a través de la zona todo el tiempo.

Como siempre, hay bastante amarillismo y sensacionalismo, y la mayoría de los investigadores se indignan. Escriben cartas quejándose de la situación. El equipo de trabajo original se ve chistoso, como niños actuando una película fantasiosa. Los investigadores que se quejan se ven sin gracia, y quizás celosos de que ellos no pudieron jugar a explorador de la selva. Y si eso fuera lo único que sucediera, no importaría mucho, quizás. A nadie más le importaría.

Pero este tipo de sensacionalismo descuidado tiene verdaderas consequencias. El lenguaje utilizado evoca un tiempo en el cual exploradores extranjeros enfatizaron su superioridad a costa del conocimiento local. El sensacionalismo eclipsa la verdadera ciencia, y sabemos que este tipo de mentalidad de ciudad perdida/cacería de tesoros pone en riesgo a los recursos arqueológicos.

Aunque estas cosas son importantes, hay un costo más humano e inmediato, llevado principalmente por los grupos más marginalizados y menos poderosos de la región: pueblos indígenas como los Pech, quienes son los descendientes de aquellos que construyeron estos sitios.

Yo sé que esta no es una “civlización perdida” porque soy un arqueólogo, y he trabajado en esta área “desconocida” por casi 25 años. He vivido y trabajado casi exclusivamente con los Pech, porque pensé que era lo correcto, y porque ellos conocen la región mejor que nadie. Ellos tienen allí por lo menos mil años de historia.

Para los Pech, el pasado es absolutamente esencial para su futuro. Su historia no es simplemente un pasatiempo interesante; sino que crea y apoya al presente. Sienten curiosidad por la arqueología. He hablado en reuniones comunitarias espontáneas, he visto artefactos que han recolectado, y he escuchado sus interpretaciones. Les he visto hacer alfarería moderna que se parece a las piezas antiguas que encontramos en sitios arqueológicos, en un intento deliberado de conectar al pasado con el presente.

He vivido con los Pech en varias ocasiones en las últimas dos décadas. Hemos vivido en pequeñas aldeas sin luz ni agua. Hemos pasado todo el dia, cada día, juntos. Nos hemos sentado y hemos platicado cada noche. Hemos jugado cartas. Hemos tomado viajes a través del bosque por dos o tres semanas a la vez, mapeando sitios arqueológicos a lo largo del camino. En total, los Pech y yo hemos documentado cerca de 150 sitios arqueológicos.

Los Pech ya sabían donde estaba ubicado cada sitio de gran tamaño. Todos y cada uno de ellos. Sabían donde crecían los árboles frutales y donde estaban los buenos pozos para pescar. Podían encontrar los caminos que yo apenas podía divisar. A veces seguíamos un viejo camino al buscar donde habían crecido de nuevo cortes de machete sobre las ramas. Ellos conocían el bosque como yo conozco el pueblo en donde nací.

Los Pech vivían en estos lugares ahora remotos tan recientemente como 150 años atrás, y regresan a cazar o pescar o a cosechar el liquidámbar. Han perdido sus tierras tradicionales a causa de agricultures y ganaderos invasores. Han sido removidos y ahora viven principalmente en el borde del bosque tropical, en un puñado de comunidades.

Tengo una gran deuda con los Pech. Me han cargado a través del bosque. No literalmente, excepto quizás una vez, pero de una u otra forma en cada viaje. Ellos hacían todo mucho mejor de lo que yo podía. Fue una experiencia reveladora. La mayor parte del tiempo me sentía como niño. De hecho, uno de los cumplidos más grandes que jamás he recibido fue cuando escuché a mi amigo Pech asegurarle a otra persona que yo podía, después de muchos meses, finalmente mantener el ritmo. Si eso fue cierto alguna vez, fue solamente por un momento, pero lo dijo, y lo dijo en serio.

Los Pech me enseñaron a vivir en el bosque, a crear fuego en la lluvia, a buscar comida en el bosque, a pescar allí, a construir cayucos y refugios. Me mantuvieron andando cuando todo era demasiado. Fueron amables y atentos, creando débiles excusas para tomar descansos cuando pensaban que yo necesitaba uno, para no avergonzarme. Me miraban a los ojos y me decían que me agarrara y me aguantara cuando teníamos que caminar toda la noche para salir de una mala situación.

Me mostraron sitios arqueológicos. Me mostraron rasgos tales como qué cerros habían sido remodelados por personas, porque ellos lo sabían y yo no. Me explicaron lo que ellos pensaban que significaban. Criticaron mis interpretaciones.

Los Pech hicieron todo esto mientras encaraban serias amenazas a su continua existencia. Lucharon por mantener las tierras tradicionales que tenían, y por mantener viva su lengua. Enterraron a personas asesinadas por extranjeros que querían intimidarlos fuera de sus tierras. Yo odiaba esos funerales, donde esas caras animadas que conocía estaban rígidas. Odiaba ver eso. A veces no quería ir.

Entonces, ¿Cuál es el daño de este tipo de amarillismo y sensacionalismo? ¿Qué diferencia hace si, en su ignorancia, estos “exploradores” proclaman que descubrieron algo que nadie ha visto en 600 años? ¿Cuál es el costo de estos recién llegados, sin experiencia en este bosque, declarando, disimuladamente, haber descubierto una “civilización perdida”? ¿Porqué estoy movido a pasar unas cuantas horas escribiendo algo como esto?

Escribo esto porque estas declaraciones, amarillismo y sensacionalismo invaden uno de los pocos espacios restantes en los cuales los Pech, y gente como ellos, tienen poder. Estas declaraciones le roban a los Pech de su historia y les niegan el respeto que merecen y el reconocimiento a su contribución hacia nuestra comprensión del pasado. Estas narrativas sensacionalistas, poderosas porque son hechas por gente poderosa, continuan marginalizando y privando de derechos a las personas. En ignorancia y bravuconería, estos descubridores hacen difícil escuchar la voz crucial de los verdaderos expertos.

 

traducido por Alejandro Figueroa

One thought on “Los Pech y la Arqueología en la Moskitia

  1. A C. Begley, muchas gracias por este texto. Pone en claro las cosas, y lo que mas me ha gustado es que afirme y reitere la importancia del pasado para los Pech, un pasado que es suyo, un terreno que conocen como la palma de su mano, mejor que nadie.. sólo que no lo divulgan en NG. Gracias

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